En un mundo donde las personas buscamos con desesperación
los orígenes de la felicidad, usualmente solemos omitir los pasos para llegar a
un origen. Todos creemos que tiene un inicio y por ende un final, creemos que
la felicidad está al alcance de todos, sin embargo, mantenemos el ideal de
una felicidad permanente, que tiene un origen, particular para cada una de las
personas que intentan llegar a ella.
La verdad es un retundo no, la felicidad no tiene
un origen, pero si tiene un final, somos nosotros quienes determinamos cuando
termina. Pasamos el tiempo completamente distraídos por su origen, que no nos
percatamos que la felicidad ya está en nosotros y que jamás vimos en ella, el
origen propio, que la felicidad está al alcance de todos y que basta con ver en
nosotros mismos que ES, por ende, no tiene un origen, el único origen podría
ser la existencia de la persona, pero aun así, eso solo indica el momento desde
que somos felices como individuos.
Nosotros vivimos en un mundo en el que nos han enseñado a
ver las cosas diferentes, que nosotros somos parte de algo más y jamás dicen de
que es, lo cual, hace que nos desorientemos de nuestro verdadero camino, que es
comprender la felicidad que ya hace en nosotros. Desde que nacimos, nuestra
madre se alegró al vernos, desde que entramos a la escuela, nuestros padres se
alegran por la noticia de nuestros primeros amigos, nos alegramos por ver a los
amigos que conocimos el otro día y por los que conoceremos en un futuro, nos
alegramos por conocer el resultado de nuestro aprendizaje y percatarnos del
futuro que nos depara, ha comenzado con una despedida de las personas que nos
enseñaron por una vida entera.
Somos un cúmulo de alegrías, somos la alegría de
otros, son las acciones que en otros se realizan en nosotros, las que nos dan
la oportunidad de comprender la belleza de nuestra existencia y es esta, la
alegría que regocija en nosotros. La felicidad jamás termina, al menos no
para todos, solo al final de nuestra vida, podremos decir si fuimos felices con
lo que descubrimos de nosotros y será esa felicidad la que legaremos a una
generación futura, que buscara encontrar en sí misma, la felicidad que tuvimos
nosotros y lo que debería de ser para ellos.
No podemos dar consejos, pero si
podemos dejar legados. La vida, es más que crecer, es ver en los demás, la
felicidad que nos brindan, aunque no nos percatemos de ella al igual que en la
mayoría de casos, ellos tampoco se percatan, pero esta ahí, tanto para nosotros
como para ellos, está en nosotros ver que tan felices somos y que tan felices
han logrado ser quienes nos rodean y tener una posible idea de lo que eso
signifique, para las personas que han de venir después de nosotros.
Es imperativo, pensar que la felicidad, nos procederá, incluso, después de la muerte, debido a que sin importar que, es muy dificil pensar que en la vida, no hayamos tenido un tan solo momento de felicidad.
Es imperativo, pensar que la felicidad, nos procederá, incluso, después de la muerte, debido a que sin importar que, es muy dificil pensar que en la vida, no hayamos tenido un tan solo momento de felicidad.


