miércoles, 28 de enero de 2015

Debates de la mediocridad: La realidad de la falta académica y política en los debates.

Una característica particular de los movimientos políticos electorales de la actualidad, radica en la necesidad pujante por generar debate. En donde se busque generar la mayor cantidad de apoyo a partir de las propuestas y demostrar porque la oferta de "x" candidato, resulta más apelativa que la de "y" candidato.
El caso de esta semana, el "debate" entre Edwin Zamora, candidato a la alcaldía de san salvador, por parte de ARENA, y Nayib Bukele, por parte del FMLN.

No me centrare tanto en el contenido del mismo, pero si llegase a interesar al lector, sugiero lea los extractos más interesantes de estos, en la columna del Faro.

El debate por los "debates".
Como es usual en la política nacional, la gente nunca entiende lo que un debate es, y para tal caso, lo que se presento fue un foro, donde ocasionalmente los ponentes enunciaban y, si acaso, respondían o mostraban su posición contraria. De esto poco se extrae, pues no demuestra la capacidad de los ponentes a realizar un análisis concreto sobre las dificultades que pudiesen presentar sus programas y las debilidades del contrincante, siendo así, una forma casi gratuita de hacer propaganda, pues no entra en rigor a una argumentación sustentada que promueva el pensamiento en el electorado.

Historias viejas queriendo ser nuevas.
No es novedad que en nuestra cultura política nos tratemos como mercaderes. En donde quien grita más, puede tener mayor apelación. En el caso del "debate", fue evidente que se concentraron en atacar a su contrincante y nunca a esbozar el porqué de sus errores (exceptuando cuando algunos mintieron) y la falta de presentación de un argumento que demostrara su error, es decir, todos sabemos que lo necesario es: Seguridad, empleo, ordenamiento, salubridad, entre otros. Y estos no son malos per se, pero tampoco pretendamos que hablamos de instituciones estatales con infinidad de recursos. Las alcaldías pueden hacer tanto como se les permita, es decir, son agentes reguladores, no son agentes promotores, pues no cuentan ni con el fondo, ni con la disposición de tiempo y mucho menos el marco legal para ejercer milagros. Por lo que hablar de seguridad, empleo, ordenamiento, salubridad, entre otros, de manera general, esta demás, porque si no me dicen cómo van a "quitar" todos los negocios informales sin necesidad de darles garrotazos, yo no sé qué van a hacer. Que la causa del negocio informal es la falta de empleo, ya lo sé, y que con empleo formal se soluciona, también lo sé, pero no me dicen que involucra la solución. Porque la pastilla diga que 'soluciona todos mis dolores', no me la tragare.

Argumentos argumentados de argumentaciones argumentadas.
En serio que esto es evidencia de la falta de conocimiento y seguridad en oratoria. Las retoricas y ejemplos, no suponen argumentos que invaliden o validen una conclusión. Que yo diga: "La inexistencia de la nada supone la existencia de la nada, es nada", no me dice absolutamente nada. Lo mismo con los ejemplos. Sé que el siguiente argumento es bastante oscuro y usado hasta la saciedad por parte de los detractores de  Nayib, pero tiene cierta validez. Que un modelo haya funcionado en un determinado lugar, no significa que funcione de manera igual o similar en el otro. Así como los detractores del equipo del ex-alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, dicen que su sistema no puede ser aplicado a El Salvador, lo mismo para el señor Bukele. Que su gestión haya sido muy exitosa, no significa que será la misma en San Salvador. Ahora, si hablamos que la gestión se debió a su persona, entonces el argumento cambia (y a mi parecer, es la razón por la que fue exitosa), por lo que el ejemplo no constituye un argumento.

Y el gran ganador... No fue el capitalino.
La mayor critica al 'foro' presentado, consiste en la falta de argumentaciones sobre sus planes, una vez siendo electos. Para mí, era evidente (anterior al debate), que el señor Zamora se defendería de los ataques de Nayib, a través de los errores del partido de su contrincante, de algunas cosillas que quizás se vieron mal de la gestión del señor Nayib, e intentar argumentar una nueva imagen del partido ARENA y que contribuya a una mejor imagen de él. Al igual que me imagine, el señor Bukele argumentaría algunos planes en mente, a defenderse de los típicos argumentos que le han dicho desde el inicio de su candidatura, defender algunas posiciones personales respecto a su partido y, atacar a las evidentes incongruencias que hay en el plan del señor Zamora. Mientras que si vemos alguna posible razón para decir que la propuesta de alguno de estos candidatos, es mejor que la de su contrincante, brilla por su ausencia. Las propuestas por ambos candidatos, si acaso, son las que escuchamos en todas las campañas electorales por parte de todos los políticos, y esto es: Que todo será bueno. Se resolverán todos los problemas y que todo es color roso (no rosa). Y aun sabiendo a que se metían, nadie dijo lo feo de sus posibles planes, porque todo es bueno y todo es de maravilla. Gracias por decirle a los capitalinos porque ustedes no se diferencian de ningún político y son exactamente iguales que todos los políticos.

Un análisis político de políticos, no de candidatos a San Salvador.
La relevancia que esta entrada busca, una reflexión por parte del lector, sobre lo que posiblemente constituya la política futura y lo que representa en la actualidad. Si bien, se ha tomado como base el debate entre una candidatura en particular (la de San Salvador), este análisis puede ser extrapolado a toda la política nacional, pues aunque virtualmente se tengan "buenos" candidatos, no significa que automáticamente, desempeñaran de buena manera o que harán cambios estructurales necesarios y forzosos. Porque ningún político (en la actualidad), desea hacer lo feo, solo intentan enmendar lo que ya es feo y hacer el menor trabajo posible a costa de una gran cantidad de propaganda política de mala calidad, haciendo creer al electorado que realmente está tomando una decisión, cuando en realidad, está decidiendo entre quien le habla más bonito.