sábado, 31 de octubre de 2015

La lucha contra el halloween

En propio 31 de octubre, me encuentro con una serie de imágenes celebrando Halloween, cosa que, he de admitir, me va y me viene. No le doy mayor interés. Pero la motivación de esta entrada, nace de una serie de imágenes contrarias, es decir, en contra de la celebración de Halloween. He de admitir, desconozco la motivación de las mismas y por tanto, he asumido muchas cosas que pueden ser erróneas. Sin importar el caso, vale decir que me ha generado suficiente motivación (de la mala) para escribir.




Halloween ¿Una festividad?
Las festividades son ocasiones o eventos donde se celebra por algún motivo. Los mismos, pueden durar horas, días, semanas y en ocasiones, meses. El motivo, puede o no ser relevante, pero para la celebración a la que nos referimos (Halloween), la motivación no obedece a nada oculto. Es más, se encuentra tan documentado, que el mismo, debería ser una celebración con una índole distinta, por la naturaleza de su procedencia. (Más info acá).

Considerando que la procedencia del mismo es la celebración de los ya fallecidos, no podemos disociar el bagaje estético que el mismo supone. Pues ¿A quién le gusta la muerte? peor aún ¿Por qué celebrar la misma? Cuando se supone, celebramos más la vida que la muerte.

La muerte, el terror y el horror presentes en las tradiciones religiosas.
No es ningún secreto que la mayoría de celebraciones tienen un origen o motivación de origen religioso. Pero pretender que nosotros reconocemos estas con los mismos valores que quienes iniciaron la celebración, es absurdo. Nuestra comprensión del mundo difiere mucho de aquellos quienes encontraban un sentir más cercano con sus familiares o más cercanos. Peor aún, cuando en dichas épocas, la muerte acechaba con mayor 'ferocidad' y brutalidad que ahora. De este horror, de este sentimiento tan radical en lo humano, nace el dolor por quienes ya se fueron y por aquellos que ya están próximos a irse.

Lo antes mencionado, ya no se encuentra en las celebraciones actuales. El modelo de las mismas tiene un enfoque más consumista con una gran contribución del mercantilismo. Es decir, no tienen nada que ver con los orígenes de la celebración. Si acaso, podríamos decir que son 'de un orden más secular'.

La religión, con raíces más tenebrosas.
¿En dónde surge el inconveniente presente? ¿Dónde está la disputa? ¿Acaso las iglesias son santas para decir que sus atrocidades no constituyen elementos de tragedia, muerte e hipocresía? Si. Negarlo, es negar la historia. Peor aún, cuando esta se repite. Cuando las instituciones eclesiales tengan solvencia moral e histórica para decir que dicha celebración es horrenda y rozando lo 'satánico', entonces, y solo entonces, considerare la crítica social que las mismas pretenden.

A pesar de ello ¿Quiénes son ellos para obligar un patrón de conducta? Acepto que las mismas, son instituciones que conforman parte de la sociedad, pero que las mismas no poseen autoridad, fuera de su feligresía, para dictaminar patrones de moralidad o actuación. No solo supone que las mismas, poseen alguna verdad o veracidad en su crítica, sino que estas tienen la autoridad para dirigir a cientos de millones de personas sin preguntarles o preocuparse por el pensar de las mismas.

Disfruta el Halloween. Aunque sea por patrocinio religioso.
Creo que ha quedado claro cuando diga que las instituciones religiosas no tienen solvencia moral para criticar actitudes que 'aparentan' o creen que 'aparentan' vicios y practicas inmorales. Si acaso, para quienes se oponen a mi visión y apoyan la lucha contra el Halloween, mostrarles que pueden tener motivos para creer que dicha celebración no amerita ser reconocida, pero cualquier argumento que se le ocurra, puede ser empleado también, para excluir sus celebraciones en el ámbito público de la sociedad, ya no se diga privado.

Mírelo por el lado bueno. Una vez al año tiene la oportunidad para hacer una protesta y crítica social donde usted aparenta ser el faro de la moralidad y ética de la sociedad y que nos recuerda lo hipócritas e impositivos que sus actitudes y religión son.