sábado, 26 de enero de 2013

Ideas Perdidas, Procesos perdidos

Es usual, pensar que en el comportamiento de las personas, podemos denotar ciertas características únicas de el individuo, pero muy pocas veces, logramos percatarnos de las características comunes que ciertas personas de grupos pequeños poseen entre si. El proceso de crecimiento, nos enseña a tomar las ideas que nos heredan y transformarlas en ideas nuevas y conceptos nuevos propios para el beneficio de nuestra existencia, de manera que seamos capaces de desenvolvernos de la manera más conveniente en el ambiente que nos encontremos (adaptación). Lo curioso de todo esto, es ver, como en las primeras etapas de las personas, los adultos (por lo general), asocian las ideas de rebotar una pelota, correr por cualquier lado, tomar objetos y hacer gestos peculiares con ellos, como "El niño/a esta jugando" y muy difícilmente, logramos ver que, más allá de nuestra idea de juego, el niño esta explorando su entorno, midiendo el peso de las cosas, comprobando ciertas nociones que tiene sobre las cosas o de observar ciertos fenómenos (como las luces de un árbol de navidad) e intentar recopilar datos al respecto. Pues si, lo que nosotros vemos un juego, para un niño/a es el proceso más delicado de comprender su entorno.

Conforme vamos desarrollando nuestras propias ideas, hipótesis, teorías, etc. Tendemos a dejar de lado todo ese tipo de experiencias que nos ayudaron, en un inicio, a desenvolvernos como seres pensantes, por lo que ahora, comenzamos a adquirir ideas de otras personas, de manera que el enriquecimiento proveniente de la diversidad de ideas, nos proporcione nuevos horizontes a los cuales logremos ajustar la mirada y siguiendo la misma base que logramos obtener, ir añadiendo la información necesaria para seguir comprendiendo nuestro entorno. Luego, solemos tener ya fundamentada nuestras ideas y buscamos las maneras de que estas sean comprendidas por los demás, contribuyendo con la búsqueda de nuevos horizontes, de manera que nace en nosotros, el deseo de contribución con los demás.

Luego de mucho tiempo, ya podemos decirnos a nosotros mismos, que nuestra base ideológica esta completa, somos capaces de defender nuestros pensamientos y de fundamentar nuestras teorías, por lo que el siguiente paso, es llevar las ideas a la acción, por lo que comienza el proceso de tomar decisiones sobre como llegar a los objetivos que queremos y la manera que queremos hacerlo. Es en este momento, que comenzamos a discernir, la manera que nos desenvolveremos con los demás y, como lo que ya sabemos, nos sera de utilidad para cumplir nuestras metas. Pero, en la mayoría de personas, empieza a surgir la duda de nuestra motivación personal para contribuir a los demás, En verdad ¿ellos merecen mi contribución? ¿Mis aportes serán de utilidad?, ¿Que gano yo?, ¿Que sera de mi, luego de cumplir mis objetivos? y es aquí, donde la mayoría de problemas, tienen una raíz fundamental que luego, sigue afectando a otras personas y más aun, al individuo en si.

El problema, no son las dudas, el problema, es creer saber que tenemos una respuesta, si bien, nuestra respuesta puede ser acertada, en otro momento, puede que no lo sea, aunque si bien, el requisito de una respuesta, es que esta sea valida en cualquier momento, para la misma respuesta, esta debe de ser capaz de adaptarse a las situaciones, manteniendo concordancia con la idea original y si no logramos consolidar, dicha idea, muy probablemente tomaremos las decisiones equivocadas, lo que nos llevara a realizar acciones equivocadas que pueden tener incidencias graves en otras personas y estas a su vez, afectar a otras, llevando así una pequeña cadena que no termina.



Es más fácil, percibir un problema, que solucionarlo y para las personas, se presenta el mismo dilema, generalmente, las fundamentaciones ideológicas de las personas, no se caracterizan por experiencias propias, muy probablemente, se debe a la incorporación de ideas ajenas a ellos a sus fundamentación, de manera que no logran tener una idea acertada a futuro sobre lo que sera de ellos y en muchos casos, no logran sostener lo que creen y son fácilmente susceptibles en el aspecto ideológico por lo que nunca tienen ideas propias, todo debido a malas fundamentaciones. La verdad, es que muchas personas, no tienen en cuenta, que las experiencias vividas, son las únicas de las cuales, realmente podemos decir, que nos formaran como tal y podemos tomarlas como ideas fundamentales de nuestra ideología, por lo que, sin vivencias propias, no se obtiene ideas propias, mucho menos acciones propias, puede ser tuyo porque decidiste aceptar la idea como es, pero nunca tuviste un motivo para fundamentarla y hacerla propia, para ser capaz de hacer frente a los cuestionamientos venideros.


La manera de obtener vivencias como cuando somos niños, podría ser la misma que tomaríamos, para evitar problemas a futuro. No se trata de vivir todas las experiencias posibles, se trata que nuestras experiencias sean únicas y verdaderas, con motivos e intereses propios, no de cualquier persona, para que sean estas, las que nos ayuden a tomar decisiones y asi evitar tragedias personales y sociales. En nuestro medio, podemos ver como la intolerancia es causante de muertes, como el desprecio es detonante de guerras y como los prejuicios, nos llevan a desastres, todo a causa de un simple error propio o ambiental, en el crecimiento de las personas. Lo anterior dicho, no quiere decir que si se sigue así, sera perfecto, pero muy seguramente, sera una alternativa diferente para enfrentar la realidad.