jueves, 21 de mayo de 2015

'Beato' Romero: La imagen más hipócrita de El Salvador

Monseñor Romero. Hombre de iglesia y dedicacion a su feligresia. Sera conmemorado por la iglesia catolica como un beato. No hace falta decir que tardia desicion, sigue siendo acompañada por el calido recibimiento de los salvadoreñor. A pesar de esto, la coyuntura al rededor de su imagen y la concepcion de esta en la cupula politica y civil, constituye la hipocresia más grande hasta el momento.

Momento historico y cuyuntural de la sociedad salvadoreña que se ha tornado en una tragedia inmanente y representativa de lo que representa actualmente la sociedad. Donde se vacia de cualquier pensamiento critico, significativo y de valores propios de una tradicion que se creo desde la memoria historica y valores cristianos. De aquellos que hablaba tanto Monseñor Romero y de los que tanto necesita y exigieron en su momento la poblacion de su epoca, pero sobre todo, la de ahora. Cuya voz, es ahora obstruida por el bullicio politico y tergiversado de un hombre que hubiera deseado, su imagen representase algo mejor.

Monseñor Romero; Nunca un beato.
El título de beato, es otorgado por la iglesia católica, y busca otorgar libertad de culto al beatificado. En la actualidad, la feligresía cristiana se constituye por católicos y evangélicos. En los spots, conversaciones de la gente y otra cantidad de emisiones de opiniones, versa sobre el significado universal de este. Como si su imagen no fuese universal antes de su beatificación. Peor aún, es celebrado por aquellos que no corresponden a la institución eclesial católica, es decir, los evangélicos. La hipocresía religiosa rebosa en muchos aspectos, pero en este caso particular, debería ser insultante para los católicos.


Sin embargo, aun para la feligresía católica, su imagen no significa nada, pues a las personas quien romero convivía (vale acotar, no eran solo católicos) ni si quiera recuerdan su imagen en la tradición de la iglesia. Simplemente se ha vuelto el recuerdo de quien preguntaba demasiado y gritaba mucho. Un estorbo más en el clero y también para la feligresía, pues nunca retomaron su concepción filosófica, ya no se diga teológica. La hipocresía en dicha feligresía, no ha cambiado en lo absoluto, respecto a los jerarcas de la institución eclesial que se oponían a Romero.

La publicidad y comercialización de la imagen; Nunca de su pensamiento.
Hoy, su imagen se ha vuelto más pública que la propia política. Se encuentra en boca de todos y se le da uso por todos. Se habla de él como santo de todos, emancipador del modelo de amor, entre otros epítetos. Se ha vuelto la imagen que vende, es decir, la imagen que transmite el pensamiento que se pretende sea consumido. Donde importa más lo que representa su muerte, una beatificación. Como si fuese un proceso inequívoco, hasta llegar al absurdo de intentar hacerle creer a la gente que su muerte tuvo algún valor fuera del contexto histórico que se enmarco como héroe.

Importa más lo que representa ahora, que su significado como un obispo de los pobres y por los pobres. De aquellos cuya voz era crítica, razonada, pero sobre todo, que ante los mensajes que hablan de una realidad distinta a la que se vive, se desenmascara y no se consume. Esta imagen que se comercia y se consume, es el resultado de la falta critica de su pensamiento. Donde se vacía y se llena de una cantidad de frases trilladas, sin sentido y peor aún, carente de la voz por quienes Monseñor murió.

El único estandarte, es el de los desamparados; Nunca de quienes se lucran de otros.
Si bien, en su época también imperaba la lógica de mercado (entendido como aquella que comercia y establece las reglas inequívocas para el intercambio), nunca más que ahora, somos evidentes que Monseñor nos advirtió sobre esto. Es ahora que su imagen se ha vuelto el estandarte del grupo imperante. En este caso, de grupos de izquierda. Que si bien, no son necesariamente contrarios al pensamiento de Romero, sin constituyen las mismas elites políticas a las que el pretendía criticar. Es en este espacio que vale recordar a quienes criticaba Monseñor. Él, criticaba a quienes cometían injusticias, a quienes se lucraban del estado, a quienes los pobres y desamparados eran una boca a silenciar, a quienes eran constituyentes de impunidades contra el pueblo, a quienes preferían establecerse fuera del ámbito meramente publico y democrático, es decir, quienes establecían imperativos ideológicos y por consecuencia, establecían los enemigos.

Esos de quienes él hacia su objeto de crítica, siguen en los mismos pueblos, siguen cometiendo las mismas pechorias, es más, se han vuelto aprendices de sus predecesores. Robando imágenes y pensamientos que no les pertenecen. Traicionando al pueblo a la menor oportunidad de lucro propio. Y son estos, quienes ahora, criticando a sus maestros, pretenden cobijarse bajo el mismo manto de divinidad que alguna vez tuvo Monseñor. Haciéndose pasar por los herederos de su palabra, cuando son otra forma de manipulación mediática e ideológica para ocultar al pueblo las carencias e hipocresías que cometen.


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Es acá donde realizaremos una verdadera crítica que constituye los elementos históricos que demuestran el malestar que se ve expresado por la introducción de esta entrada. Pues acá no vamos a hablar de su imagen, sino de su pensamiento, de su contexto, de su realidad, de su UNICO pueblo.
 
Los papas que escucharon a Romero.
Mucho se habla sobre la decisión tardía de la beatificación de Monseñor Romero, pues la moción fue presentada en los años noventa. Para entender por qué y las razones para aprobar su beatificación de manera tan rápida y con  el cambio de papa, necesitamos ver las razones para no quererlo beatificar y las nuevas razones que surgen para beatificarlo.

Juan Pablo Segundo era polaco. El vivió el verdadero yugo despiadado del socialismo y de la unión soviética. Era de los pocos que con propiedad habían entendido la amenaza que representaba dicho bloque de pensamiento ideológico y económico. De ahí su clara y abierta guerra en contra de los países represivos comunistas. Sin embargo, vale mencionar que no odiaba al comunismo o al bloque soviético, sino que estos se valían de prácticas que iban en completo desacuerdo con los valores que Jesucristo representaba, es decir, más allá de su sufrimiento, habían razones de peso para denunciar a los países del bloque soviético, que iban más allá de cualquier insulto, pues cosas como la libertad de expresión, representación democrática, libertad económica entre otras cosas, eran el principal objetivo de represión por parte de Moscú. Acá nace la incertidumbre del papa respecto a los movimientos a favor de una revolución en El Salvador, incertidumbre que lleva a Juan Pablo a dudar de las intenciones de Monseñor. Claro está que a pesar de esto, el decidió recibirlo después de tanta insistencia. Y son sus palabras las que demuestran que Monseñor hizo eco en él.

Trasladándonos a eventos más recientes, es el papa Francisco quien decide dar el aval de su beatificación, pues él conoce sobre el trabajo de la teología de la liberación, cuyo pensamiento, puede ser similar al de Monseñor Romero. Es este cambio de pensamiento eclesial la que constituye el aval inmediato del jerarca católico para acelerar el proceso y hacer de su beatificación, el principal objetivo en su gestión dentro de la jerarquía católica.



Ideologías tergiversadoras.

Fuera de la representación religiosa y eclesial, lo que vemos ahora en los medios de comunicación, es la imagen imperante de la elite política que tiene nombre, cara y es igual de hipócrita. Se llama FMLN y ARENA. El orden de los factores no altera el producto. El FMLN se ha robado a Monseñor Romero, cuando son estos, con apoyo del gobierno, quienes quieren hacer ver que su pensamiento se asemeja al de él. Cosa que no solo es errónea, es insultante. Ellos representan la misma dictadura que Romero se opuso, pues no ven en el pueblo más que una fuente de lucro, ya que la impunidad persiste, la desigualdad, persiste, la demagogia política, persiste, la censura publica, persiste, la ideología totalizante y nociva, persiste. En fin, podemos seguir nombrando las razones para demostrar que su pensamiento dista mucho del pensamiento y actual del FMLN. Ya no se diga de ARENA, cuyas muestras de inconformidad, si bien, son mudas, no significa que no sean visibles.

Es acá donde podemos ayudarnos, de nuevo, con Romero. Pues el mismo decía que quienes tienen la voluntad de hacer el cambio, y no lo hace, son igual de culpables que aquellos que lo cometen, aun  teniendo la voluntad para detenerse.

Monseñor Romero, defensor del pueblo y de las víctimas, pero no del victimario y el opresor.
Otro caso que merece la atención de este análisis, es el mensaje que las maras publicaron a raíz de su beatificación. No hare la hipocresía de decir que diría Monseñor Romero, pero si repetiré parte de su pensamiento y critica.

Aun, al borde de la guerra, Monseñor hacia llamados a los movimientos sociales organizados. A desistir de la violencia. Sobre todo, hacia críticas de las razones que dichos movimientos armados esbozaban para justificar su accionar. No porque sus motivos fueran erróneos, sino porque sus acciones afectaban a todos y termino afectando a todos.

Tal es el caso de las maras, que teniendo la potestad de parar la violencia que ellos generan, exigen al gobierno negocios, facilidades, en pocas palabras, buscan lucrarse. Si tan reales son a sus motivos, si tan merecedores se sienten de Monseñor Romero y si tan ciertos son sus razones, creo que la respuesta y critica, seria clara. Desistan. Dialoguen. Perdonen. Tres palabras, que yo, en lo personal, jamás he escuchado en los comunicados de los mareros. Hasta no haber algo de esto en sus comunicados, no cuenten conmigo para aceptar sus razones o ser perdonados.

'Beato' Romero, la imagen más hipócrita de El Salvador; Nunca el pensamiento más real sobre la sociedad salvadoreña.
Yo, desisto de emplear la palabra imagen y beato. No solo porque Monseñor no cabe en ese término. Sino porque lo que se ha vendido, lo que se va a celebrar y de lo que se está hablando, es de su imagen.

El pensamiento de Monseñor Romero radica  en una verdadera deconstrucción de la manera tradicional de ver el poder político, económico, social y eclesial. Si bien, muchas personas hablan de la tergiversación de su pensamiento; argumentando que se busca hacer su imagen más digerible para gente de derecha o de hacerlo más propio a todos. Vale decir que para empezar, se habla de su imagen, no de su pensamiento, es más, el en verdad, es más digerible, es más apegado a lo real y va más allá del pensamiento ideológico. El crítico a la derecha y la izquierda de su tiempo y estoy seguro, que si estuviera vivo, y nosotros no lo matáramos, el haría lo mismo con la derecha y la izquierda de ahora. Porque el poder corrompe y de eso hablaba Monseñor Romero. Hablaba del poder que tenían las personas y la opresión que ejercía el gobierno. Ese mismo esquema, sigue siendo imperante ahora, por lo que su crítica sigue siendo válido y sigue siendo apolítica, en el sentido de des-ideologizante.

Yo no creo en la imagen de monseñor romero. Ni si quiera creo en dios. Mucho menos creo en la iglesia católica. Pero ese señor. Ese señor que se llama Monseñor Romero. Ustedes están haciendo el peor pecado que le pudo haber pasado. Lo están traicionando. Es más, de su celebración y consecuente beatificación, nada bueno surge. El día siguiente de su beatificación, El Salvador seguirá siendo el mismo. Habrá más muertos, más disputas inútiles, más opresión, más demagogia política, es decir, El Salvador, seguirá siendo el mismo. Justo como Monseñor Romero lo dejo cuando murió.

Su pensamiento es fuerte y trascendente, pero nosotros hicimos de él, un desperdicio del que podemos prescindir.